Las presentaciones musicales, firmas de autores y conversatorios fueron los protagonistas de estos eventos

Al final cumplí mi palabra, asistí a ambas ferias literarias y aquí les dejo una breve opinión que puede resultar agradable o no favorable:

Debo decir que lo primero que me impactó fue la baja asistencia del público. Fue desolador ver la poca concurrencia de personas entre los pasillos. Al menos en el caso del Filsa, que se llevó a cabo en el Centro Cultural Mapocho.

Por su parte, en cuanto al FAS, me había hecho muchas expectativas y al final me sorprendió la baja oferta literaria que se exhibió y el protagonismo excéntrico que tuvieron los escritores en lugar de los libros en sí.

Presentaciones y conversatorios más que libros…

Considero que una de las cosas que impulsaba la asistencia del público fue la cantidad de charlas, presentaciones musicales o firmas de libros que se llevaron a cabo. Eran cosas que más o menos halaban a las personas a asistir; pero aún así algo pasaba…

Cámara Chilena del Libro vs Corporación del Libro y Lectura

Al recorrer los pasillos escucho a una vendedora del Filsa comentando que se veían afectados por el desacuerdo que hubo entre la Cámara Chilena del Libro (quienes organizan este evento desde hace 35 años) y las grandes editoriales como Santillana, Catalonia, Planeta, etc… y que, al parecer, esto influyó en la baja participación del público.

Era gigantesca la Feria Internacional del Libro (Filsa)

Quise investigar un poco sobre el tema y encontré que algunos de los escritores destacados como  Jorge Baradit, Carla Guelfenbein, Pablo Simonetti… al poseer firmas con “esas grandes editoriales” tuvieron espacio en el Fas, junto a la Corporación del Libro y la Lectura; y no en el Filsa como se pensaba, cosa que afectó – probablemente- la asistencia del público en este último evento. 

¿Cobrar, o no, entrada?

Por su parte Fas 2018, a pesar de tener entrada liberada, solo contó con la venta de la librería Antártica, lo cual deshizo un poco mi expectativa, ya que resultó una feria con escasas variedades de libros por disfrutar.

La FAS destinó esta zona para exhibir los libros, ofrecidos por la Librería Antártica y además colocar un espacio para la recreación infantil.

Y debo decir que antes de ir a Fas pensé que tanto el patio, como las terrazas del GAM, iban a estar copadas de libros; pero no fue así. Solo dedicaron una zona para colocar unas ocho estanterías aproximadamente.  😦

Pero bueno, en sí la pasé muy bien en ambas ferias. En las dos pude adquirir algunos libros y en las dos disfruté de sus ofertas. 

Con este ticket pude ingresar al Filsa, ya que concretaron dos días con entrada liberada, exclusivamente, para las mujeres. Sin embargo, los días 5 y 6 de noviembre habían abierto la feria para todo público

Un futuro lleno de más libros y menos fama

Ojalá que la Cámara Chilena del Libro, la Corporación del Libro y la Lectura y demás organizaciones literarias lleguen a un acuerdo, donde puedan fusionar estrategias e impulsar una gran fiesta literaria que motive a todos los ciudadanos a pasearse por los pasillos e incrementar las cifras 

Las personas empezaron a concentrarse en el patio del GAM para disfrutar del conversatorio que ofrecería Connie Achura, quien es activista de comida saludable.

Y por último, que conciban el factor económico. Ya que de esta manera pudiera ser rentable, no solo para las editoriales, sino que también resulte asequible para las familias numerosas; puesto que en lugar de gastar $ 2.000 u $ 4.000 pesos – de entrada- puedan invertir ese mismo dinero en libros. 

Ojalá que en la próximas oportunidades se pueda llevar a cabo una feria donde los libros sean los verdaderos protagonistas, donde las personas parezcan hormiguitas buscando néctar literario y donde los colores y las voces resuenen más que los conciertos, presentaciones o conversatorios de personajes. 

Foto destacada by Ugur Akdemir on Unsplash
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